martes, 23 de agosto de 2011

El Blog de Obacho

El año 2003 estaba dando sus últimos coletazos cuando un pequeño grupo de amigos de Oballo decidieron crear una asociación socio-cultural, cuya finalidad era recuperar el pueblo mediante la mejora de accesos y espacios, realización de cursos, actividades y viajes culturales, y la recuperación de tradiciones.

Hoy en día la asociación, que lleva por nombre Pena L´Ancanta en honor de una roca hueca próxima a la localidad, en cuyo interior vivía una mujer encantada que se dedicaba a hilar y a la que todas las mañanas se le oía cantar, cuenta con 150 socios repartidos por toda la geografía nacional y desde hace varios años disponen de una página Web en la que van plasmando todas las actividades que llevan a cabo y sirve de vínculo de encuentro para todos los vecinos, sean o no socios.

Foto tomada de El Blog de Obacho
Ahora, de la mano de José Antonio, la asociación ha dado un paso mas al frente y ha creado “El Blog de Obacho”, con el que pretende dar a conocer la historia del pueblo a través de los documentos escritos mas antiguos de los que se tiene constancia, según reza en su encabezamiento. A “El Blog de Obacho”, cuya primera entrada vio la luz el pasado 2 de junio y ya lleva publicados 45 post, le auguramos larga vida para deleite de todos los “arbeyones” y de cuantos nos acerquemos hasta sus páginas. Por si alguno de vosotros tiene a bien acceder desde Moal “Puerta de Muniellos”, he creado un enlace en la barra lateral compartido con los blogues amigos de la zona.


Aprovechando también esta entrada, y comoquiera que las fiestas de Oballo se celebran el próximo viernes y sábado, días 26 y 27, os dejo el programa que la asociación ha preparado, en el que destacan entre un montón de actos, el II Festival Folk con la actuación de Skama la Rede y Respinguín Folk, la Muestra de Folklore con la Banda de Gaitas de Cangas del Narcea, el Grupo de Baile Tsaciana y el Grupo de Baile Andulina del centro asturiano de Alcobendas, y las verbenas que amenizarán las orquestas D´Noche y Paréntesis.

Además, habrá aparcamiento gratuito y carpa por si chueve, así que no hay disculpa para acudir a Oballo a celebrar y disfrutar de los dos días de fiesta

miércoles, 27 de julio de 2011

Sendero accesible de Muniellos

Un acuerdo suscrito entre la Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias y la obra social de La Caixa, sirvió para que en la primavera del año 2009 se abrieran al público cinco rutas en distintos espacios naturales del Principado, acondicionadas para que pudieran transitar por éllas personas con movilidad reducida o poca visión.

En la senda de Muniellos, aún en construcción
Una de esas actuaciones se llevó a cabo en la Reserva Biológica de Muniellos y consistió en adaptar un tramo de unos 750 metros, que tiene su incio nada más cruzar el puente que salva el río Muniellos,  en las inmediaciones del Centro de Recepción,  donde se coge un sendero de madera que durante todo su recorrido discurre paralelo al río. De esta manera se pretende que todo aquel que se acerque a visitar este espacio natural, pueda  disfrutar del paisaje y de los sonidos y aromas del bosque.

Inicio de la senda
Pasados ya dos años desde la apertura de la ruta, sólo hay que ponerle un pero. Me cuentan que la ruta ha permanecido cubierta de maleza, y por lo tanto intransitable, durante  el mes de junio  y una gran parte de julio, hasta que en la semana posterior a la festividad del Carmen un  grupo de operarios procedió a su desbroce. De poco sirve por lo tanto, realizar anuncios institucionales como el que se puede ver en la TPA,  en el que se observa a un representante de la administración disfrutar? de la ruta en compañía de varios niños, al tiempo que vende las "excelencias" de Muniellos, o publicitar un catálogo de sendas verdes de Asturias si las mismas no se conservan en las mínimas condiciones de accesibilidad.

Vista del río
Nuestros gobernantes hablan mucho de accesibilidad y de suprimir barreras arquitectónicas, pero no se trata solamente de poner los medios, también hay que conservarlos y, por lo que se ve en este caso, la conservación no ha sido todo lo deseable que se debiera.

Un descanso junto al panel informativo
Dicho lo anterior y como supongo que esta anomalía seguirá produciéndose en sucesivos años,  invito a todas las personas que sufren algún tipo de inconveniente físico y no puedan realizar la ruta por falta de conservación,  que eleven la correspodiente protesta ante la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras, denunciando la situación. Mientrás tanto, tienen la opción de hacer el itinerario en dirección a Moal, pues también van a disfrutar de los colores, olores y susurros que aportan al unísono el bosque y el río,  y además lo van a hacer por una pista con buena anchura para caminar, que está encementada y con un trayecto que puede llegar a los 4 kilómetros, con la posibilidad de abandonarlo cuando lo consideren conveniente.

domingo, 3 de julio de 2011

Pañando yerba

La labor agrícola que mas quebraderos de cabeza ocasiona al paisano de nuestra comarca es la recogida de la hierba, faena que en estos momentos está en todo su apogeo. Y eso que, desde la década de los 70, la mecanización agraria transformó por completo la manera de trabajar: la guadaña dió paso a la segadora, el engazu y la forcada a la volteadora, la facina a las alpacas y el carro tirado por vacas al tractor, por citar los trabajos más sacrificados que conlleva pañar la yerba seca.


Rememorando tiempos pasados, diré que la primera segadora que llegó a Moal fue de la mano de Saturno Casín. Se trataba de una segadora marca Rapid, con la que se ganaba el jornal segando por diferentes pueblos de la zona, además de los prados propios.  Si no me equivoco se trataba del año 1968. En los siguientes años el pueblo empezó a modernizarse con la adquisición de distintas segadoras, algunas compradas con un dispositivo adaptable con el que resultaba mucho mas fácil amontonar la hierba. En la primera fotografía podemos ver a Segundo de Mingo con la segadora alemana, marca Strung y el cazo con el que apilaba la yerba, para posteriormente enfacinarla o cargarla en el carro para llevarla al parreiro.

Miembros de casa Farruco pañando hierba

Las circunstancias climáticas obligaban muchas veces a tener que hacer facinos para preservar la hierba que todavía no estaba totalmente seca de la lluvia. Este trabajo resultaba muchas veces inútil puesto que la amenaza se quedaba solo en eso y la hierba enfacinada había que volver a extenderla para que se secase completamente.


Las dos primeras fotografías nos ilustran el ayer de una labor que nunca resultó gratificante, pues se tenía que realizar cuando más calentaba el sol. Hoy en día la recogida de la hierba resulta mucho más cómoda como podemos apreciar en esta fotografía sacada a la familia Pepe Mingo en Prado Nuevo el año pasado.

sábado, 4 de junio de 2011

El Palicho


Nos estamos acercando a la época de la hierba. Dentro de unos días las segadoras empezaran a sonar por todos los pueblos de la comarca y con ello se sucederán las distintas faenas que tienen como finalidad guardar el heno que alimentará las vacas durante los crudos días de invierno.  Pero, para que esa hierba crezca, antes se han tenido que sacar las vacas de los prados que se pretenden segar.

Vacas en un prado de Moal
Hace unas cuantas décadas, cuando en nuestros pueblos todas las casas tenían vacas y por lo tanto había muchas cabezas de ganado, casi la única opción que tenían los ganaderos era llevar las que estaban secas para la braña y las que todavía daban leche para los montes próximos, pues estas volvían a dormir todas las noches a la cuadra para ordeñarlas o para que se amamantasen los terneros.

Las vacas que quedaban en los montes cercanos a Moal: La Pumariega, Bustiel.lo o El Paramio, eran guardadas por los más jóvenes de las casas, siempre y cuando ya fuesen guajes, para que no retornaran antes de tiempo y además dejasen descargar el carro de hierba antes de proceder a su ordeño. Pasar horas y horas en el monte era aburrido, por lo que los jóvenes cuidadores se juntaban para charlar y jugar, teniendo un ojo siempre pendiente de los movimientos del ganado, no fuese a ser que se presentaran en casa sin percatarse, ya que ello suponía aguantar una regañina  por descuidar la labor.

Intentando jugar al palicho
Uno de los juegos que esos guajes-vaqueros practicaban fue el palicho y para competir era necesario por lo menos dos jugadores. Probablemente las personas que hoy en día tienen  en torno a los 40 años no recuerden nada de este juego y los que todavía son  más jóvenes su nombre les sonará a chino.

Demostración para la foto
El palicho es un juego que se compone de un palo de aproximadamente un metro de largo y otro, el palicho, de unos 20 centímetros afilado por las dos puntas.

El vetereno José dirigiéndose a enseñar el juego

Para jugar se hace en el suelo un círculo de un metro de diámetro aproximadamente y en el centro se coloca un poco levantado de un lado el palicho, al que hay que golpear con el palo para que se eleve. Una vez en el aire se vuelve  a golpear para lanzarlo lo más lejos posible

Tratando de meter el palicho en el círculo
El otro jugador puede estar en el punto donde cree que puede llegar a caer el palicho para cogerlo en el aire, con lo cual gana la partida; o esperar a que lance, ante el temor de llevar un buen estacazo, para  a continuación ir al punto donde cayó y desde allí lanzarlo con la mano e intentar meterlo dentro de la circunferencia, cosa que si consigue también gana el juego pasando a ser el tirador. Si no entra en el redondel, el jugador que está tirando tiene que pegarle tres veces seguidas, del mismo modo que cuando hizo el primer lanzamiento, distanciándolo cuanto puede. Realizadas las tres tirada, cuenta los pasos que hay hasta el círculo, volviendo a tirar de nuevo.

Como en todos los juegos hay un ganador y en este caso era aquel que llegaba primero a los 50 pasos.

lunes, 30 de mayo de 2011

Mi verde valle

No se cumplieron los malos pronósticos, que los hombres y mujeres del tiempo vaticinaban para la Semana Santa en Asturias y gracias a ello pudimos disfrutar de su paisaje mas de lo que inicialmente nos habían vaticinado. No quiere esto decir que todos los días fueran buenos, meteorológicamente hablando, pero sí permitieron hacer alguna pequeña ruta por los alrededores de Moal y poder disfrutar de un campo que estaba exultante,  con una explosión de verdes que en breves fechas, cuando la primavera irrumpa por completo,  inundará la retina de todos los que viven o se acerquen hasta la zona.

Moal desde La Chalga

Para mostraros ese estallido vegetal, nada mejor que unas fotografías sacadas el día de jueves santo. Ni que decir tiene que la cámara es una digital normalita y el fotógrafo un profano en la materia. Hechas estas aclaraciones, ya me diréis si merece la pena realizar un viaje hasta este rincón del Principado y gozar de una naturaleza que en determinados momentos parece que te va a tragar.

 Muniel.los desde la carretera del Connio

El Cascarín de Moal visto desde la ruta Moal-L.larón

El valle de Moal con Muniel.los al fondo 

Muniel.los desde las inmediaciones del mirador del centro de interpretación

Muchas veces hemos oído decir que para muestra basta un botón. Pues las imágenes que acabáis de ver sólo son el botón de esa muestra. Ahora os toca a vosotros acercaros a este paraiso natural que es el Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias para poder contemplarlo y gozarlo en todo su explendor.

Nota aclaratoria: Esta entrada tenía previsto publicarla a primeros de mayo, pero un error de blogger se la tragó por completo y desapareció del archivo. Pasado un tiempo y coincidiendo con el encuentro bloguero apareció de nuevo por arte de birlibirloque y ahora, aunque ya avanzada la primavera, me permito publicarla porque seguro que mi verde valle, está en estos momentos más verde que nunca.

viernes, 20 de mayo de 2011

Encuentro bloguero a la riojana

Las entradas que protagonizaron Manolín del Xastre y  Gonzalo de Villardecendias, haciéndose eco de lo acontecido durante el pasado fin de semana en el que celebramos el encuentro bloguero, me exige (nos exige) hacer este pequeño artículo, como anfitriones que fuimos de un grupo fantástico y siempre dispuesto a pasarlo bien.

Mercadillo sabatino: qué compramos ¿zapatos o bolsos?

El encuentro astur-riojano se fraguó el pasado verano en  Villardecendias, casi de manera casual y dudando que se llevara a cabo por la distancia que separa ambas comunidades. Sin embargo, cuando pasado el tiempo se os propuso realizarlo, fue muy grato comprobar que muchos de vosotros estabais dispuestos a desplazaros y compartir con nosotros un fin de semana por tierras de La Rioja.

¿Quién echa un trago del porrón?

Me puse manos a la obra con los alojamientos, que me sirvió para comprobar la gran demanda turística que esta tierra tiene durante los fines de semana, y decidí que no tuvieseis mucho tiempo libre para que pudierais llevaros una pequeña imagen de Logroño y de esta parte de la Rioja  Alta en la que hace ya unos cuantos años recalé. Así, fuimos ocupando el tiempo realizando recorridos paisajísticos entre cereales y viñedos, por pueblos emblemáticos y también de cultura enológica y arquitectónica, que nunca viene mal, como la visita a los monasterios de Suso y Yuso en San Millan de la Cogolla.

Contemplando la bodega Ysios desde Laguardia

Como no sólo de aire vive el hombre, era importante compartir la comida en torno a un vaso de “bon vino” como escribió Gonzalo de Berceo y nada mejor para ello que hacerlo, como acostumbran los riojanos, en una pequeña cueva-bodega, en este caso familiar, situada en el pueblo que presume de ser el corazón del vino: Cordovín. Estas bodegas, llamadas por aquí "calaos" guardaban en su interior hasta hace pocos años el néctar de la uva para transformarlo en la bebida de Baco, pero la modernización las ha arrinconado y actualmente sólo sirven como punto de encuentro para tomar un trago, echar unos cantarines y disfrutar de unas viandas.

Mirando las distintas variedades de vides

Las comidas no son buenas si no van precedidas de una charla distendida y cordial. Esto fue lo que ocurrió los dos días que el grupo compartimos mesa y mantel, pues la compañía fue tan amena y el ambiente que se creó tan propicio que siempre nos levantamos de la mesa apresuradamente, e incluso el domingo tuvimos que salir pitando ante el temor de que Maribel, José Luis y Manolín perdiesen el autobús que los tendría que llevar a Madrid.

Buen provecho

No quiero extenderme más, sólo daros las gracias a todos los que os habéis acercado hasta Logroño para disfrutar de este encuentro, confiar que en otra ocasión puedan estar presentes los que no pudieron ahora por diversos motivos y esperar que la próximo reunión, se celebre en esta tierra o en cualquier otra, sea tan agradable, amena y llena de amistad como la que acabamos de celebrar.

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