Amador nació en casa Antonón de Vega del Tallo -“La Veiga´l Tachu”- en el año 1929. Era el menor de cinco hermanos y los tiempos no eran buenos por aquella época para una comarca cuya economía era de pura subsistencia. Por eso, en la década de los 50 decidió marchar para Madrid en busca de nuevos horizontes, residiendo desde entonces en la villa y corte.
Los años que Amador lleva viviendo en Madrid no le impiden añorar su tierra y recordar el nombre de cada persona, prado, curva del camino o grupo de rocas, como me dice por correo su hijo José Antonio. Además, le gusta visitar su pueblo con frecuencia.
En uno de los viajes que realizó por Asturias, hace ya unos años, Amador quiso plasmar en el lienzo una estampa de Moal y hay que reconocer, que aún siendo profano en la materia, lo hace como un gran profesional y su brocha guarda la proporcionalidad, la perspectiva y las formas adecuadas.
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Amador refleja en el cuadro esta estampa de Moal. En esta foto, además de estar nevado, se aprecian diferencias en los edificios. |
Uno que es negado para pintar, pero que sabe apreciar un buen cuadro, a veces en una galería de arte me he recreado ante la estampa de un pueblo y ante la pintura mis ensoñaciones se dirigían a Moal pensando si álguien, en alguna ocasión, se habría interesado por pintar mi pueblo. Amador me ha sacado de las dudas y desde estas líneas quiero agradecérselo, pues si ya es gratificante ver reflejada una parte de tu pueblo, todavía lo es más que en el mismo puedas ver la casa en la que nacíste, especialmente cuando uno lleva la mitad de su vida lejos del terruño.
No es el suroccidente de Asturias tierra pródiga en pintores, tampoco sus paisajes y gentes se han visto reflejados en la brocha, pero siempre encontramos pequeñas excepciones. Por un lado tenemos a Luis Álvarez Catalá, pintor madrileño, pero oriundo de Monasterio de Hermo, que en el sigo XIX nos deleitó con varios cuadros costumbristas asturianos como Vista de Monasterio de Hermo, El filandón o Baile en Monasterio de Hermo y Victor San Juan que, aunque también madrileño, estuvo muy vinculado con el vecino pueblo de Ventanueva, pintando numerosos paisajes de la zona, bajo la técnica de la acuarela. Parte de su vida y trabajo se recogió en un libro titulado “Del corazón al Lienzo”, que se puede encontrar en la librería Treito de Cangas.
Mi más sincera enhorabuena a Amador. Seguro que en su poder hay numerosos cuadros de la comarca, que a buen seguro los lectores de este blog agradecerían poder contemplar, aunque sea a través de la pantalla del ordenador.
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La Veiga´l Tachu pintada por Amador |
Mi más sincera enhorabuena a Amador. Seguro que en su poder hay numerosos cuadros de la comarca, que a buen seguro los lectores de este blog agradecerían poder contemplar, aunque sea a través de la pantalla del ordenador.