sábado, 20 de febrero de 2010

Carnaval 2010

El martes 16 se celebró el martes de antroxu o de carnaval y como en años anteriores, la Asociación de Muyeres de Moal volvieron a la carga organizando un pequeño festival en la plaza del pueblo, con entrega de premios para los primeros clasificados.

Foto familiar del grupo, al que se incorporó el anciano cura, que afectado por la crisis tuvo que retrasar la edad de jubilación

Las fiestas de don carnal y doña cuaresma ya habían quedado reflejadas en otros blogs de la zona, que nos aproximaron a Tormaleo, de la mano de Ángel,  a Luberio gracias a María Jesús y a Tuña , también gracias a la Asociación de Mujeres "Cuarto de la Riera". Me imagino que habrán sido muchos los pueblos de la comarca que, a pesar del despoblamiento, seguirán conservando esta costumbre tan ancestral, que alcanza una dimensión extraordinaria de jolgorio y  xarana en todos  los núcleos de población importantes.

A continuación os pongo las fotografías que me han remitido y que he colocado en función del premio adjudicado, dentro de las dos categorías establecidas para mayores y pequeños.

Primer clasificado en mayores.
Una monja muy conjuntada con crucifijo y misal rojos, acompañada de la abuela con la típica toquilla. 

Segundo clasificado mayores
Original vieja con el cesto de las pitas y al lado la bruja "piruja", esperando el milagro de los huevos.

Tercer clasificado mayores
El Trasgu de Muniellos, que dejó su traje rojo por el impermeable ecológico de la zona, con la magia del arlequín.
Primero en peques.
Michael Jackson reencarnado en Moal por carnavales y fenomenalmente ataviado.

Segundo en peques.
Espectacular Majorette desafiando al frio y desfilando con su vara. 

Terceros clasificados
La princesa con su bolso y la muerte con la guadaña, muy bien acompañados.

El grupo ha sabido superar las circunstancias adversas que confluyeron este año y festejar el carnaval siguiendo con la tradición de los disfraces y la posterior merienda con las viandas típicas de esta fecha.

martes, 16 de febrero de 2010

Los Castrinos

La Academia de la Lengua Española (RAE), define castro como poblado fortificado en la Iberia romana, si bien en su acepción en asturiano habla de restos de poblados prerromanos.

Asturias contaba en la catalogación que José Manuel González realizó a finales de la década de 1960 con 93 castros. Actualmente hay identificados 265 y es muy posible que el número sea bastante mayor, cuando se realicen todos los estudios necesarios para inventariarlos.
Vista de Los Castrinos y al fondo Moal

Por lo que respecta al concejo de Cangas del Narcea, no se sabe a ciencia cierta el número exacto de asentamientos castreños que tiene, pero según Narciso Santos Yanguas, profesor de la Universidad de Oviedo y autor de un estudio en el año 1987, sobre los castros existentes en el discurrir del río Narcea por el concejo de Cangas, a quién ayudó en el trabajo de campo el vecino de Moal Luis de Reguilón, se tiene constancia de al menos 24 castros, entre los que destacan el de Larón, en cuyo recinto se realizaron excavaciones en el año 1978 que la revista Entrambasaguas recogía entre sus páginas; el de Ventanueva, situado en la confluencia de los ríos Muniellos y Narcea, con una función viaria al estar en un cruce de caminos; el de Tremado de Carballo, que sale frecuentemente en la prensa al denunciar diferentes personalidades su lamentable estado; y el de Valcabo, conocido como el Castiel.lu, en el que son visibles sus fosos defensivos y es obligada parada cuando se realiza la visita turística por el partido de Sierra.

Moal, como adelanté en la entrada de la Ruta de las Cascadas, también cuenta con un castro de la época romana. Se ubica dentro del cortinal de las Corradas, en el paraje conocido como Los Castrinos de Nicetu, al ser esta persona la propietaria durante muchos años de los terrenos donde se asienta.

Vista del castro desde La Chalga

Los Castrinos de Nicetu se sitúan en un promontorio soleado, a mitad del camino real que comunica Moal con Obal.lo, y por encima del Regueiro de la Beiciel.la, divisándose desde su emplazamiento gran parte del pueblo de Moal y el cortinal de La Chalga, lugar por donde tuvieron que salir durante muchos siglos los pobladores de estas tierras, al ser complicado el tránsito por la actual carretera ya que resultaba muy difícil salvar el desfiladero del Trabanco.

El castro en su vertiente norte

Narciso Santos nos cuenta que Los Castrinos son de origen prerromano o romano y que estaban vinculados con la extracción del mineral de oro, aunque probablemente tuvieran también relación con las vías de comunicación romanas. Se encuentran protegidos por un muro de roca, pero en la vertiente norte tienen un teso que hace fácilmente franqueable el castro, por lo que esta zona estaba defendida por un foso y una muralla de piedra caliza, que es la predominante en la zona.

Zona de Muruecos

Los yacimientos que explotaban los pobladores del castro se encontraban en la zona de Veiconde, en donde hace años Manolín de Pasarón descubrió diversos restos arqueológicos y un gran agujero de lo que podría ser un horno, que fue tapado para salvaguardar el ganado y las personas de posibles accidentes. Estos yacimientos tendrían continuidad en Muruecos, donde se realizarían lavados con una profundidad superior a la normal para extraer oro, encontrándose en las inmediaciones varios parajes que delatan, por su nombre, la explotación mineral de la zona como son La Cárcava y La Fana.
Cortinal de Veiconde (Vega del Conde)

En el estudio, Narciso también hace mención de otro Castro, situado a media ladera del camino que desde Moal llevaba a Ventanueva a través de La Chalga (Ayalga), y que se trata del Cogol.lo, un promontorio del que ya hablé en la entrada sobre nombres propios.

Por último decir, que otro punto extractivo de oro se situaba en El Castiel.lu de Farruco, un paraje situado por encima de la carretera que conduce a Ibias.

Una verdadera lástima que todo el patrimonio arqueológico del concejo de Cangas se encuentre en total abandono y que las excavaciones realizadas en algunos asentamientos castreños, como puede ser el caso del castro de Larón, hayan sido tapadas posteriormente, pues a buen seguro que hoy serían un gran aliciente turístico para la comarca.

domingo, 14 de febrero de 2010

Moal en la prensa

La noticia venía publicada ayer en El Comercio y hoy también la recoge La Nueva España. Se trata de un juicio por supuesto atentado a agente de la autoridad y obstrucción a la justicia, con el agravente de reincidencia. Un párrafo de LNE nos lo aclara:  Los hechos, que se enjuiciarán en el Juzgado de lo penal número dos de Oviedo el próximo miércoles tuvieron lugar el 16 de diciembre de 2008, en la localidad canguesa de Moal, cerca de la casa del guarda. Éste había presentado una denuncia contra el acusado, cuyo contenido no consta en el escrito del fiscal. Según el ministerio público, C. V. C. R. abordó al guarda y le espetó: «Tengo unos papeles para ti». Carral le replicó que no tenía ningún asunto con él, a lo que el acusado contestó, siempre según el fiscal: «Te voy a pegar dos tiros en la cabeza, tú no te jubilas, tú no sabes con quién juegas».

Aquí os dejo los enlaces a El Comercio y a La Nueva España,  para que podáis leer la noticia en su integridad.

Postdata: Ayer se celebró el juicio entre C.V.C.R. y el guarda Carral y hoy viene recogido en la prensa. A continuación dejo los enlaces haciéndose eco de la noticia:

 En La Nueva España: acepta un año y tres meses de carcel por amenazar a un guarda de Cangas del Narcea.
En El Comercio: Pena de quince meses para el acusado de amenazar al guarda

lunes, 8 de febrero de 2010

Una foto hecha por Ivar

La llegada de la mecanización a los pueblos del suroccidente de Asturias fue más tardía que en otras zonas de España. Lo agreste del terreno, el tamaño de las fincas con unas dimensiones muy reducidas y una economía doméstica donde los ingresos eran pequeños, retrasó la incorporación de maquinaria para realizar las labores agrícolas. Moal en el año 1963 no era una excepción: la recogida de la hierba o la recolección del poco cereal que había y que principalmente se destinaba para el autoconsumo se efectuaba manualmente y el transporte hasta casa se realizaba, en el mejor de los casos, en carros tirados por vacas, cuando no se tenía que recurrir a cargarlo sobre la espalda o en la cabeza.


Esperanza y Olivina en 1963

Ivar Ottosson, el sueco, era un amante de la fotografía y desde el momento de su llegada a estas tierras no abandonó en ningún momento su cámara fotográfica. Gracias a ello fueron muchas las personas, pero también las escenas de la vida cotidiana que plasmó en el carrete, como ya comenté en la entrada anterior. Lo malo del caso, es que no todas las remitió desde su Suecia natal y, probablemente, otras estén arrinconadas en algunas casas de Moal y pueblos de alrededor sin salir a la luz.

La casa de Pepe Mingo, es una de las que conserva alguna foto de aquélla época y gracias a Olivina hoy puedo publicar la que observáis en este blog. En la fotografía podemos apreciar a Olivina, con una carga de maízas en la cabeza y a su hermana Esperanza, que también lleva en la cabeza una cesta, en cuyo interior parece ser que lleva panochas. La fotografía fue realizada en el mes de de septiembre de 1963 junto a La Fana, que por entonces estaba mucho más libre de vegetación, al ser un lugar frecuentado por las cabras que en aquéllos años eran abundantes en Moal.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Ivar Ottosson, "el sueco".

La gran mayoría de las personas de Moal, en el año 1959, trabajaban en la mina o en la madera y todos atendían las pequeñas explotaciones agrícolas que ayudaban al sustento familiar. En la primavera de aquel año, empezó a pasar por el pueblo una persona forastera, que no pasaba desapercibida porque su aspecto físico era distinto al de los nativos: alto, de pelo rubio y con rasgos nórdicos.

El forastero en cuestión se llamaba Ivar Ottosson, un sueco que becado por la Universidad de Upsala pretendía realizar un estudio botánico sobre las hojas de los robles y la humedad en el monte de Muniellos y aledaños, y que pronto entabló amistad con los lugareños a pesar de las dificultades que para él representaba comunicarse en español. Ivar se hospedó durante los meses de mayo a octubre en casa Saturno de Ventanueva, los  9 años consecutivos que le duró realizar el trabajo en la zona.

Segundo de Cadenas con el saco de recoger hojas de roble (1966)

En 1963 Ivar cogió como ayudante a un vecino de Moal, Segundo de Cadenas, cuyo padre Simino, se encargaba de la guardería de Muniellos y a quien había recurrido en numerosas ocasiones solicitando consejo. Segundo, que es quien me narra estos hechos, recorrió todo el monte de Muniellos recogiendo hojas de roble, cosa que también hizo en el de La Viliel.la, a cuyo pueblo acudían en el taxi que por aquellos años tenía Saturno. Las hojas recogidas las planchaba entre papeles, para después repartirlas en paquetes y numerarlas. Tal fue la cantidad recogida que Segundo me dice que fueron “sacaos” y “sacaos”, pues “no dejó un roble en Muniellos sin que le cogiese hojas para llevar”. Todo el material era transportado posteriormente en dos taxis hasta Oviedo, donde tenía un amigo que regentaba una floristería, desconociendo el destino final que le aguardaba a la mercancía.


Carta de Ivor a Simino en 1963

Las épocas en que Ivar estaba en Suecia, seguía manteniendo correspondencia con Segundo, a quien en numerosas ocasiones le solicitaba hojas, especificando el punto concreto donde tenía que cogerlas: "Ventanueva-Moal-Tablizas-Puente la Zreizal-L.leirona de los Sagrados....", así como un croquis con el roble exacto del que quería las hojas. Además, previamente le ingresaba en el banco el jornal por el trabajo a realizar. Me cuenta Segundo, que de aquella cobraba más sueldo que en la mina: “dábame 50 duros todos los días”, mientras el minero que cobraba por entonces 7000 pesetas, tenía una gran paga.


Laguna de La Isla en Muniellos (1964)

Ivar era amante de la fotografía y de la naturaleza y Segundo cuenta una anécdota al respecto. Me dice que una vez cogió un corzo pequeño en el monte y le pidió que lo soltase. Al recibir una respuesta negativa se puso con la cámara a sacarle fotos con el animal. Sin embargo, una vez reveladas en Suecia, le remitió un montón de fotos pero en ninguna aparecía el corzo, poniéndole como disculpa que se le había estropeado el carrete en el laboratorio.

La cámara de fotos de Ivar retrató muchos paisajes de la zona, pero especialmente a muchas personas de Moal, un legado importante que dejó en algunas casas, pues en aquellos años sólo se realizaban fotos con ocasión de algún acontecimiento social y nunca mientras se desarrollaban las faenas del campo o se vestía de diario. Sin embargo no nos dejó ningún retrato suyo.

Esperanza y Olivina en una foto de Ivor (1963)

El contacto con Ivar se perdió poco tiempo después de su marcha y aunque hace unos años algún vecino trató de ponerse en contacto, no obtuvo respuesta por su parte. ¿Qué será de Ivar?. Seguro que a más de uno, cuando lea estas letras, le gustaría saber qué es de la vida de una persona que los vecinos de Moal estuvieron viendo pasar y con el que también convivieron durante nueve largos veranos. Yo he tratado de seguir sus pasos a través de internet, pero a aquel joven, que según cuenta Segundo había sido número uno de su promoción, sólo he podido seguirlo a través de este enlace y en pequeñas entradas, en sueco, en las que hablan de algunos libros que bien pudieran ser de su firma; por lo demás, parece que se lo ha tragado la tierra.

martes, 26 de enero de 2010

Ruta de "Las Cascadas"

Itinerario: Moal-La Fervienza-Oballo-Larna-Aguasblancas-Ventanueva-Moal
Dificultad: Fácil. Se puede realizar también con bicicleta de montaña
Distancia: 12 kilómetros 500 metros
Duración: 4 horas
Desniveles: Moal 620 metros- Oballo 800 m.- Larna 720 m.- La Venta 550 metros

Hace tiempo que tenía pensado escribir sobre una nueva ruta que he bautizado como de "las cascadas” y que permite contemplar el salto de la Fervienza en las proximidades de Moal y el de Aguasblancas por debajo de Ventanueva. La ruta se realiza en la mayoría del trayecto por caminos reales, es decir caminos que antaño comunicaban los distintos pueblos de una zona y que hoy en día están en muchos casos abandonados.


La Fervienza vista desde Moal

La cascada de la Fervienza sólo tiene agua durante el invierno y la primavera, aunque algunos años, cuando el otoño es lluvioso, se puede apreciar el salto a partir de noviembre. Aguasblancas es la mayor cascada de todo el suroccidente y si bien ha visto restringido parte de su caudal para el consumo, sólo carece de agua en los meses del estío.

Cascada de La Fervienza
La ruta se inicia en Moal y para coger el camino apropiado tenemos que tomar la carretera en dirección a Ibias. Sobrepasado el pueblo,  sale un camino a mano derecha que debemos tomar y que conduce al cortinal de Las Corradas. Siguiendo una empinada cuesta entre prados, cercados con muros de piedra, llegamos hasta una pronunciada curva a la izquierda, próxima al depósito del agua de Moal. En la curva debemos seguir rectos durante unos metros para contemplar la cascada de la Fervienza a la que, siguiendo el corte de la montaña, podemos acercarnos bastante por un buen camino, si bien un cable electrificado para evitar las incursiones del jabalí, nos dificultará el paso. Tenemos que desandar lo andado  para proseguir ascendiendo por el antiguo camino real,  que hasta la década de 1970 era la salida más importante que los vecinos de Oballo tenían para comunicarse con el exterior.


Vista general de Oballo

Sobrepasamos el depósito y entre praderías podemos apreciar a nuestra izquierda un promontorio denominado “Los Castrinos”, que como su nombre indica probablemente fuese un castro celta, del que hablaré próximamente en una nueva entrada. El camino, sin temor a perdernos, sigue ascendiendo entre prados hasta que entramos en Penocueto, que podríamos traducirlo al castellano como  zona alta, solitaria y pedregosa, por la que nos puede resultar dificultoso transitar debido a su falta de uso, motivo por el cual puede estar invadida de espinos, zarzas y ortigas. Penocueto era punto de descanso para la juventud de Moal, en aquellos lejanos años en que subía andando a Oballo para disfrutar de la fiesta.

Oballo desde La Chalga

Cuando llevamos dos kilómetros recorridos llegamos a las primeras casas de Oballo, pueblo que conserva típicos horreos y alguna casa con la arquitectura de principios del siglo XX. Pasamos por delante de varias casas que escoltan a la iglesia y al llegar a un chalet con huerta, jardín y cercado de hierro, tomamos un camino a mano derecha que nos lleva al cementerio, lugar por donde pasamos al poco tiempo. Estamos a unos 800 metros de altitud y empezamos a disfrutar de numerosas montañas del concejo de Cangas.

Al lado del salto de La Fervienza

Seguimos el camino y un poco más adelante aparece una pequeña área recreativa con una reducida piscina, que se nutre del reguero de La Fervienza, arroyo que unos metros más abajo se precipita formando la cascada, que resulta difícil  divisar debido a lo abrupto del terreno.

Cortín entre robles

Continuamos nuestra marcha por un buen camino desde el que podemos observar la gran mayoría del pueblo de Moal y en lontananza el pico Caniechas, el 2º en altitud del concejo de Cangas con sus 1924 metros. Son ahora los robles los que  nos acompañan durante un trecho, llegando incluso a ocupar el interior de un cortín que se asienta en un pequeño rellano a la izquierda de nuestro sentido.

Vista de Moal

El camino, cómodo de andar, deja atrás los robles cuando llegamos a los prados de Cheireo, pertenecientes a Posada de Rengos, cuyo pueblo distinguimos por ser el mayor de la zona, en la que también podemos contemplar La Venta o Ventanueva, Vega de Rengos, Caldevilla y Los Eiros, así como el Palacio de La Muriella. En este tramo debemos seguir siempre de frente y despreciar las sendas que surgen a nuestra derecha y que nos llevarían en fuerte descenso a la carretera general.
Vista del valle de Posada de Rengos

Vuelve a surgir el monte bajo y el matorral, poblado especialmente de folguera o helecho, cuando la ruta serpentea ganando altura, hasta que en la tercera curva debemos continuar por el camino que nos sale de frente. Llevamos 5 kilómetros desde que salimos de Moal, con el monte poblado de helechos, ganzos y escobas, cuando surge ante nuestros ojos la cascada de Aguasblancas, cuyo perfil veremos ya hasta las proximidades de Larna, en cuyo pueblo entramos rodeados de castaños y prados.


Cascada de Aguasblancas y Caldevilla

La entrada en Larna se produce por la parte baja del pueblo y por donde debemos tomar la pista que nos lleve a las proximidades de la carretera general AS-15. Antes visitaremos el pueblo, que se asienta en una ladera a los pies de Peña Ventana, y en el que podremos apreciar modernos edificios y casas tradicionales, así como un buen número de paneras y hórreos que hasta hace pocos años conservaban los teitos de cubierta vegetal.

Entrando a Larna

Llevamos 7.500 metros recorridos cuando tomamos la pista asfaltada, que en fuerte descenso y rodeada de prados nos acerca a la carretera. Al llegar a un antiguo lavadero minero, hoy en día casi tomado por la vegetación, que se encuentra a escasos metros de la carretera, aparece una senda a nuestra derecha; se trata del antiguo camino real de Larna a Ventanueva. Debemos cerciorarnos de que está limpio de maleza, pues en caso contrario tendríamos que bajar hasta la carretera y hacer el recorrido por la misma hasta La Venta.


Panorámica de Larna

Es una pena que los caminos reales del concejo de Cangas estén tan abandonados, pues si bien han dejado de cumplir la función primordial que tenían encomendada, que era la de servir de vía de comunicación entre distintos pueblos, fuese andando o en caballerías, la construcción de nuevas pistas y carreteras los ha dejado en el mas absoluto de los abandonos y en consecuencia se están perdiendo unas vías que son patrimonio de todos. No obstante, según una noticia publicada en el diario El Comercio, el ayuntamiento de Cangas tiene previsto iniciar en abril una campaña de desbroce y limpieza de viales, que abarcará a todos los pueblos del concejo. Esperemos que así sea.

Aguasblancas desde la carretera

Cuando llevamos recorrido un trecho, surgirá de nuevo a nuestra izquierda la cascada de Aguasblancas, que entrega sus aguas precipitadamente en el Narcea. Mario Gómez nos la describía en 1930 de la siguiente forma: “¡Qué bella, qué imponente!. Esta abrupta ladera parece un monstruo que babea irritado al ver cómo unos seres enclenques y desmedrados labraron a sus pies una vía, por la que cruzan veloces y alborotadores y sin mostrarle el menor pánico. ¡Qué cendales, qué tules sueltan allí las Náyades!. ¡Qué torrente se despeña como a unos treinta metros, para hundirse en una hoya que él mismo se labró y donde se esconde, púdico, de los viajeros indiscretos.” Digna de admirar la retórica con la que el gran Mario nos describe la cascada, si bien incurre en un error de apreciación, al decir que se despeña desde unos 30 metros cuando en realidad lo hace desde 60.

Ventanueva y río Narcea

La senda se junta con  la carretera en la entrada de Ventanueva, que significa precisamente eso,  venta nueva, que se construyó en 1772, aprovechando la extracción de madera del monte de Muniellos,  según comenté en la entrada sobre Moal y Muniellos. La Venta es cruce de carreteras y lugar donde el río Muniellos deposita sus aguas en el Narcea.

La AS-348 en el desfiladero del Trabanco

El regreso hasta Moal debemos hacerlo por la carretera AS-348 y en el recorrido podremos aprecir el pequeño desfiladero del Trabanco. El trayecto, aunque casi todo el tiempo  va en ligero ascenso, no debe llevarnos mas de 25 minutos.  La ruta también permite hacerla en bicicleta de montaña, pero en este caso es aconsejable subir desde Moal hasta Oballo por la pista asfaltada, que parte unos metros más allá del camino que tomamos para hacerla andando.

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