martes, 26 de agosto de 2008

Niños de Moal (II)

Los niños vuelven a ser los protagonistas de esta serie de fotografías. La gran mayoría de los niños que salen retratados siguen vinculados de una u otra manera con Moal, pero por desgracia algunos ya nos han dejado para siempre. Para que resulten amenas las imágenes, he intercalado fotos de distintos años y familias; y para los que se encuentren algo despistados realizo una pequeña explicación de las personas que componen la fotografía.


Grupo de escolares de Moal, entre otros Elvira de Mateo, María de Alonso y Rafael y Telvina de Castañón, encima de unos troncos de madera de roble, junto a casa de Abel (1942)


Comuniones en Vega de Rengos. Entre otros están de Moal:
Carlos de Mingo, Pepe de Pepito y Clarina de Roque (1960)


Pepe de Farruco montado encima de un perro. A la derecha
se aprecia la casa de Castañón (1960)


Pepe, Manolín y Pili de Roque en el prado de junto
a casa, con la tía (1961)


Fiden y Mois de Casín (1964)


Jose y Juanjo de Castañón, vestidos de cazadores, junto a un lobo
cazado por su padre en Caboalles (1965)


Segundo y Manolita de Pepito en la escuela (1968)


Comunión de Marisol del Zapatero y Maricruz de Neceto.
Con éllas, Luis y Manolita (1972)


De pie: Maruja con Fernando, Marisa, Pepe, Carlos Alberto y Toño
Agachados: Pepe, Miguel y Carlos (1974)


Carlos, Maxi, Carmen María Y Carlos (1982)
Al camino le quedaba poco para ver el asfalto
.


Alumnos de la escuela de Moal en 1985


Alumnos en el patio de la escuela en 1988. Al fondo se ve
la panera de Pasarón y el pueblo de Moal


En la parte superior están Covadonga, Rubén, Gerardo y Lourdes.
En la parte inferior Alfonso, Belén y Patricia (1988)

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Los próximos días 5 y 6 de septiembre serán las fiestas de MOAL, que como todos los años se celebran en honor de San Juliano y San Julianín, así que todos a disfrutar.

¡¡¡¡ FELICES FIESTAS !!!!


lunes, 11 de agosto de 2008

Yo di propinas a Onassis

El día 26 de octubre de 1968, un joven periodista llamado Ramón Sánchez-Ocaña a quien acompañaba como enviado especial José Vélez, publicaba en el periódico “La Nueva España” de Oviedo un reportaje sobre José de Casín, con el sugestivo título que ilustra este artículo.

Ramón Sanchez Ocaña hace una amplia interviu con José de Casín como protagonista, en el que narra los avatares que tuvo durante los años mozos, cuando emigró a Argentina en busca de trabajo. Allá, en el hotel donde trabajaba, coincide con quien pasados los años se convirtió en una de las mayores fortunas del mundo: Aristóteles Onassis.

La hoja que ilustraba el documental, si bien fue guardada con esmero por la familia Casín, a quién agradezco el envío de la información y las fotografías, no guarda la calidad necesaria para que pueda ser leída con normalidad, por lo que voy a transcribirla para su mejor lectura.


Periódico "La Nueva España", del día 26 de octubre
de 1968, en el que aparece el reportaje.

“Trabajamos en el mismo hotel: él de ascensorista; yo, de cafetero”
El era más hábil “trabajándose” las propinas.

José Rodríguez, de Moal, escribió al potentado proponiéndole un negocio de minas, y Onassis, al mes, respondió que no le interesaba.

Ramón SANCHEZ-OCAÑA y José VELEZ, enviados especiales

-El, Onassis, estaba de ascensorista. Yo de cafetero. Y más de una vez le di un peso de propina…..


Casín, el último con boina, junto a los compañeros del hotel
Bristol (algunos con bañador de época). Onassis es el señor de traje

Lo que son las cosas. Aristóteles Sócrates Onassis, que desde hace muchos años acapara la atención mundial –y más ahora- recibía propinas de este hombre, José Rodríguez Casín, natural y vecino de Moal en Cangas del Narcea.
Cuando llegamos, por tortuoso y embarrado camino, Casín estaba en cama.
-Anda un poco mal del estómago, nos dice su mujer. Pero ahora viene.
Y vino. Y nos apoyamos en el mostrador de su bar. Y desarchivó todos sus recuerdos. Y sacó unas viejas cajas de puros. Y nos enseñó muchas cartas y certificados, y fotografías. Y Charlamos.

-Yo llegué a Buenos Aires –nos dice- en el año veintiocho. Al principio todo fue mal. Me tomaron el pelo, me engañaron, y hasta me robaron impunemente la maleta todo lo que llevaba. Quedé con lo puesto. Y gracias a un buen hombre que era de aquí, de Rengos, que me recomendó, entré en el hotel Plaza. Mire, mire –y vuelve a su archivo de recuerdos- esta es la carta en que me comunicaban que tenía trabajo……
Casín es un hombre alto, fuerte, de muy buena facha. Se le proponía entonces un trabajo de "mucamo"-según reza en documentos- y de ayudante de cafetero.

-¿Y yo que iba a hacer?. Pues a ello.
-¿Cuántos estaban trabajando allí?.
-No lo sé. Muchos. Porque de la misma empresa eran los cuatro mejores hoteles de Argentina. Y cuando hacíamos falta en uno o en otro sitio, para allá nos mandaban.
Y allí, mientras José Rodríguez se ocupaba de la cafetera, un muchacho de unos veinte, veintidós años, bajito, moreno, enjuto, se ocupaba del ascensor: Aristóteles Sócrates Onassis.

-Yo nunca pensé que podía ser griego: Parecía un italiano.
-¿Cómo se llamaba allí?.
-Nos llamábamos por nuestras ocupaciones, no por nuestros nombres. Allí estábamos de todas las partes del mundo. Y así como puede ser fácil decirme a mi José, decir Aristóteles u otros nombres extranjeros no es cosa tan sencilla. Yo era "el cafetero". El "el ascensorista". La verdad es que aquel hombre llamaba la atención. Mientras todos los demás charlaban de fútbol, de carreras de caballos, él estaba a lo suyo. Le interesaba el dinero, las propinas. Era el primero que ponía el ascensor. El más atento de todos. Y como todos andábamos a lo mismo, a mi me gustaba que al servir un café me dieran propina, y a él le gustaba que cuando te hacía un servicio, correspondieras.


Carta anunciándole retirada pasaje

Aristóteles Sócrates Onassis entonces no era más que un muchacho con aires italianos.

-Pero era –nos dice Casín- un muchacho que se pasaba, en los ratos que podía, con el pitillo en la boca. Yo creo que si se hiciera un monumento al tabaco, Onassis debería financiarlo, porque debe agradecerle mucho. Si, fumaba constantemente. A él le mandaban tabaco de Grecia. Y nos invitaba en muchas ocasiones. Era muy buen tabaco, esa es la verdad. Se notaba enseguida por el olor. Nos gustaba mucho a todos. Y siempre dijo que si lo vendía podría ganar algún dinero. Pidió más tabaco, compró una maquinilla de hacerlos, y ahí empezó todo.

La historia, con más o menos detalle es sabida. Lo difícil es el comienzo y Onassis que demostró siempre una gran habilidad y un talento natural poco frecuente, comprendió como aquello podía ir a más. Compró alguna máquina. Y empleó en la hechura de los cigarros a los viejos que vendían el tabaco por la calle. Así todos tenían interés en que aquello se venciera.

-Al principio salían sin marca ninguna. Después fue aumentando la fabricación, fue comprando más máquinas y se llamaron "Omega".
Y pese al nombre, asimilado siempre a un final, aquello fue el principio.

-Onassis había ascendido ya, porque como le digo, era muy trabajador. Y lo pusieron en la central telefónica. De "embornador". Y allí debió de aprender lo suyo, porque en el hotel estaban los grandes financieros del mundo.
Después se le perdió la pista. Al poco tiempo abandonaba el hotel aquel muchachito que empezaba el gran negocio del tabaco. Las revistas nos cuentan que primero fue un barco, y luego otro, y luego otro. Y así, en progresión hasta ser hoy la tercera riqueza del mundo.


Cheque expedido en 1931

-Casín ¿y cuándo supo usted que aquel muchacho de cara italiana se había convertido en el hombre fabuloso que hoy es?
-Cuando los periódicos hablaron de él. Yo le vi y me dije: a este hombre lo conozco yo. Lo conozco. Lo conozco, lo conozco. Y entonces leí todo lo que hablaba de él. Y hasta que di con que había trabajado en el hotel Plaza.
-¿Qué sintió entonces?
-Me alegré muchísimo. Porque llegar a donde está este hombre no es cosa fácil, no.

LE PROPONE UN NEGOCIO

Casín volvió de Buenos Aires, y se quedó en esta aldea de Moal. Aquí tiene su casa y su familia. También su ganado. Aquí ve pasar los días con tranquilidad. Guarda los primeros recortes que hablan de Onassis.


Familia Casín en 1946

-Hace tres años le escribí. Le felicité por su triunfo en la vida. Le mandé mis papeles del hotel para ayudarle a reconocerme. Y le proponía un buen negocio: que entrara de socio conmigo en la concesión de una mina de antracita que tengo. Tardó un mes en contestar. Me devolvió los papeles y dice que no le interesan.
-¿ y no hubo más correspondencia?.
- Si. La última: la de felicitación de boda. Es sencillo. No le digo más que sea muy feliz, que se lo merece y que siga siendo tan activo como era entonces.
-¿Qué le parece la boda con Jacqueline?.
- Muy bien. Ella es una gran mujer. El es un gran hombre. Los dos eran famosos. Ahora lo son más. ¿A qué mujer no le apetece contar con la seguridad que da Onassis?. ¿Y a qué hombre le disgusta una mujer como Jacqueline?.

Es curioso. Casín abre una botella de agua mineral. Luego charlamos de caza. Tiene una oreja partida.


Casín fue un famoso cazador de osos (1920)

-¿Cazando?.
- No, fue un mordisco en una pelea….hace ya años.
Pues si. Lo que es la vida. Este hombre le dio propinas a Onassis, por entonces un activo ascensorista del hotel Plaza de Buenos Aires.

-Muy activo. Y muy correcto. El se hacía ganar las simpatías y ….. las propinas.
-Y mas de una vez le di un peso, más de una vez.

sábado, 2 de agosto de 2008

Rue Moal

La Bretaña es una extensa región francesa con una fuerte identidad cultural en la que sobrevive el bretón, una lengua emparentada con el irlandés y el galés, y que conserva un folklore típicamente celta en el que predominan la gaita y las danzas. Su bebida más tradicional es la sidra y las madreñas todavía se pueden contemplar en las tiendas de regalos. Su paisaje verde, en el que destacan los prados que se ven interrumpidos por pequeñas villas o por bosques con diversidad de árboles, pero sobre todo castaños, junto con una costa de 1.500 kilómetros en la que se entremezclan grandes acantilados con playas de fina arena, hacen inevitable su comparación con Asturias, si no fuera porque ellos carecen de montañas.
Los últimos días de julio tuve ocasión de disfrutar durante las vacaciones de esa hermosa tierra, cuya capital es Rennes y en cuyos límites, si bien pertenece a Normandía, se encuentra uno de los monumentos más visitados del mundo: el Mont Saint Michel.


Le Mont St. Michel

Una de las visitas recomendadas en las guías turísticas es la pequeña localidad de Locronan. Los folletos turísticos regionales la consideran "pequeña ciudad de carácter peculiar" y el día 27 tuve ocasión de conocerla y pasear por sus calles.


Vista aérea de Locronan

¿Y qué tiene que ver Locronan, en un blog relacionado con Moal?. Pues la respuesta la encontré nada mas entrar en la villa y comprobar el nombre de una de sus calles: la rue Moal. Una grata sorpresa comprobar que una pequeña población de 800 habitantes tuviera una calle con el mismo nombre que mi pueblo.


Cartel Rue Moal

La sorpresa inicial se convirtió seguidamente en curiosidad y me dirigí a la Oficina de Turismo, con la intención de informarme sobre el porqué de dicho nombre. La Oficina estaba atendida por un hombre que hablaba perfectamente castellano y que se quedó extrañado por mi pregunta, máxime cuando le mostré mi carnet de identidad en el que únicamente figura Moal como lugar de nacimiento. En principio me dijo que había sido la calle con más animación y más importante del pueblo, pues en ella se asentaban los artesanos, siendo especial su fama por las telas de lino, que durante los siglos XVI y XVII exportaban a diferentes países, entre ellos España.


Vista de la Rue Moal

Realmente no sabía de donde podría venir el nombre de la calle. Me comentó que Moal era un apellido bastante usual en Francia, pero desconocía si podría tener relación con algún antiguo morador de la calle que tuviese el citado apellido. Por último cogió un diccionario y comprobó que es una palabra bretona que significa "calvo". La verdad es que la duda sigue existiendo, pero al menos todos sabemos que Locronan tiene una calle con el nombre de nuestro pueblo.


Lavadero y Capilla en la Rue Moal

Como no podía ser menos recorrí toda la rue Moal. En el medio de la calle hay una capilla de piedra dedicada a Nôtre-Dame de Bonne Nouvelle, que posee algunas vidrieras modernas, y detrás una fuente llamada de San Eutropo. Por cierto, la calle tiene tres casas de turismo rural, casi las mismas que Moal.

lunes, 21 de julio de 2008

Ruta Moal-Gedrez-Larón (G.R. 203)

Itinerario: Moal-Cruces-Vega de Rengos-Samartino-Gedrez-Puerto del Rañadoiro-Larón
Dificultad: Media
Distancia: 19 Kilómetros
Duración:5 horas
Desniveles: Moal-610 metros. Vega de Rengos-530 metros. Puerto del Rañadoiro-1181 metros. Larón 850 metros.




Panel explicativo de la ruta

El Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias tiene un recorrido circular, bautizado con el nombre de Por donde camina el oso que comprende 11 etapas. Para completar el recorrido y conectarlo interiormente tiene también diseñados varios itinerarios que pasan por el corazón del Parque. Moal es punto de partida o final de las dos etapas que más se aproximan a los espacios más singulares del propio Parque: la reserva mundial de la Biosfera de Muniellos y las fuentes del Narcea. Se trata de las etapas Agüera del Coto-Moal y la que desde Moal lleva a Larón.

La etapa que nace en Moal y finaliza en Larón es la que hace disfrutar inicialmente al caminante de Muniellos, para después contemplar los hayedos de Gedrez y Hermo y luego observar la vertiente sur de Muniellos, que linda con el puerto del Rañadoiro, y que tras ser coronado se abre al valle del río Ibias y al extremo más occidental de la Cordillera Cantábrica.


Inicio de la ruta en Moal

La ruta tiene su inicio en Moal, junto a la capilla de San Juliano desde donde parte una calle que tras atravesar el río Muniellos llega a la plaza pública. Aquí se debe seguir por el camino situado junto al escenario de la música, que a partir de dicho punto sigue en llano durante unos doscientos metros para luego empezar a ganar altura entre prados hasta que se llega al cortinal de La Chalga.


La Chalga vista desde Moal

En La Chalga la ruta está señalizada para que los senderistas caminen a través de una servidumbre que los vecinos se dejan unos a otros y que asciende hasta el final de la pradería. Esta servidumbre es utilizada en la época de recoger la hierba, pero una vez pasado este periodo se cierra para que paste el ganado libremente; pero con la señalización del itinerario los propietarios no pueden cerrar sus fincas, pues en caso contrario cortarían la ruta. Solución: los vecinos de Moal siempre utilizaron "La Chastra", una senda en medio de pequeñas rocas, robles albares y matorral que evitaba el camino hoy utilizado y por donde se debería haber trazado la ruta. Una simple toma de contacto entre administración y vecinos podría y debería solucionar un problema, que si bien no es grave causa malestar y rencor. Conclusión: los vecinos acabarán por cerrar los prados y el caminante tendrá que buscarse la vida o dar media vuelta ante el temor a perderse.


El río Narcea a su paso por Ventanueva

Confiando en que la administración ponga de su parte para solucionar el problema seguimos el camino hasta coronar La Chalga. Durante todo el trayecto dejamos a nuestra espalda los pueblos de Moal y Oballo y el bosque de Muniellos al final del valle. Llevamos dos kilómetros recorridos en unos 35 minutos.

Al pasar La Chalga entramos en una zona de bosque que con pequeños altibajos nos lleva hasta Cruces (nombre original del pueblo y no Las Cruces como figura en los distintos indicadores). Durante el trayecto podemos observar en primer lugar el cauce del Narcea encajonado en la zona de Ventanueva, después el pueblo de Posada de Rengos y aldeas aledañas, y al final del valle el puerto del Rañadoiro y los hayedos de Gedrez y Hermo.


Vista desde Cruces. El Rañadoiro al fondo

En Cruces debemos tomar la carretera que en ligero descenso y tras pasar por el cementerio parroquial de Vega de Rengos, único en Asturias de titularidad privada, nos lleva al pueblo de Vega. Atravesamos la carretera AS-15 y nos dirigimos al antiguo lavadero de Antracitas de Gillón, que en la década de 1980-90 fue la mayor empresa privada del sector minero asturiano con 1000 empleados. Los 4 kilómetros que llevamos recorridos nos habrán costado algo más de una hora.


Vista de Posada de Rengos

El camino de piedra junto al lavadero hace varios zigzag hasta coger la pista asfaltada que conduce a Los Eiros y San Martín de los Eiros. Volvemos a ganar altura y vemos a nuestros pies el Colegio Público de Vega y las minas de Carbonar, en plena explotación, para despues introducirnos en un paisaje de prados y arbolado hasta llegar a un cruce. A la izquierda se encuentra a 300 metros el lugar de Los Eiros, pero la ruta sigue por la derecha hasta llegar a San Martín de los Eiros. Samartino, como es conocido en la zona, era una aldea de 12 casas que a finales del siglo XX se empezó a agrietar como consecuencia de la actividad minera que se desarrolla en su subsuelo y que fue comprado integramente por Carbonar, destruyendo todas las edificaciones, excepto un horreo que se mantiene en pie como testigo mudo de lo que fue antaño. Los 6 kilómetros de recorrido nos habrán costado 2 horas.


Horreo en Samartino. Al fondo Moncó


La Peña de Jalón. "La Penona"

La pista asfaltada se convierte en camino a partir de Samartino. A nuestra derecha podemos contemplar la peña de Moncó, con el pueblo que le da nombre y sus dos barrios a media ladera y en el fondo del valle el pueblo de Rengos. Después aparece de frente el hayedo de Gedrez-Hermo, la Penona de Jalón, lugar emblemático para el oso y puerta de entrada a Monasterio de Hermo y el pueblo de Gedrez al que llegamos por una carretera asfaltada que conduce a Piedrafita y Jalón, despues de haber recorrido diez kilómetros en unas dos horas y media.



Vista de Gedrez. Al fondo el hayedo de Hermo

La ruta ahora nos hace atravesar una parte de Gedrez y seguir la carretera que va a Rengos durante cerca de un kilómetro, hasta que tomamos una senda a mano izquierda que tras descender escasos metros hasta el río Narcea, comienza a ganar altura entre hayedos hasta contemplar la carretera que bajo nosotros sube al Rañadorio. Abandonamos el hayedo y a nuestro alrededor surge el brezo y el helecho "folguera", que nos acampañan hasta que cruzamos la carretera, momento en el que surge una pradería y de nuevo el hayedo, mezclado con pino. Llevamos 14 kilómetros en unas tres horas y media.


Vista subiendo el Rañadoiro. Rengos en primer término

El itinerario vuelve a atravesar la carretera por una pista de hierba, tapada por las ramas de las hayas, que impiden el paso de la luz solar, hasta que llegamos al puerto del Rañadorio, divisor de los aguas que van al Narcea y de las que van al Ibias.

El puerto se puede atravesar por un pequeño tunel o bien por encima del mismo a través de una senda. La vista es espectacular: al este el pequeño valle y montes que circundan el río Narcea; por el norte, la vertiente sur de Muniellos, el pico Cabrón y los montes de La Viliella; por el oeste el valle del río Ibias, las primeras estribaciones de la cordillera Cantábrica y debajo de nosotros Larón y, por último, al sur, la Sierra de Degaña.


Valle del río Ibias desde el Rañadoiro

Pasado el tunel surge a nuestra izquierda una pista que en fuerte descenso y por una zona repoblada recientemente, tras el grave incendio que sufrió en el mes de junio de 2006, nos lleva hasta Larón, punto final de la etapa, al que llegamos después de recorrer 19 kilómetros en unas 5 horas.


Larón y el cordal de Degaña

Las fotografías que ilustran esta pequeña recopilación del trayecto, hacen bueno el refrán que dice "más vale una imagen, que mil palabras".

viernes, 4 de julio de 2008

Las Bodas en el siglo XX

Uno de los acontecimientos más importantes que se producían en los pueblos hasta las últimas décadas del siglo XX eran las bodas. Por eso y aprovechando que tengo varias fotografías de bodas celebradas en distintos años y que algunas de las etapas por las que pasaba el noviazgo, hasta terminar en la boda, han sufrido importantes transformaciones con el paso del tiempo, quiero ir desarrollándolo en este artículo.

El noviazgo era habitualmente largo y lo normal es que durase entre 2 y 10 años. Sólo existía una excepción, que era el noviazgo concertado entre las familias, en el que dejaban poco tiempo para el galanteo. La causa principal para tan largo noviazgo era que la pareja tenía que esperar a tener recursos suficientes para poder independizarse. Los noviazgos se daban generalmente entre los vecinos del pueblo o pueblos cercanos y al mismo tiempo entre parejas de similar clase social. Por lo general el hombre tenía más edad que la mujer.


Marcelino y Encarnación de novios,
junto con Palmira y Segundo de Mingo

Las relaciones surgían en lugares públicos: fiestas, bailes, fuentes o siguiendo a la mujer hasta su casa. En Moal, las relaciones comenzaban en las fuentes que había en distintos lugares del pueblo, especialmente la de Mingo, por estar mas céntrica y acudir a ella asiduamente durante el verano, al tener el agua más fresca y durante los bailes de pandero y castañuelas que se organizaban en la “Huerticona” o junto a casa Silvestre. Para manifestar el consentimiento a la relación se utilizaban los gestos y la mirada para después pasar a la palabra. La iniciativa siempre correspondía al hombre y se veían poco, normalmente los domingos y muchas veces bajo el control de una tercera persona que correspondía a un familiar de la novia y a la que trataban de esquivar o despistar cuando la relación había avanzado.


Boda de Pepe y María de Alonso

La familia del novio era la que tenía que pedir en nombre del hijo, la mano de la novia a sus padres. Este momento se aprovechaba para concretar los detalles y la fecha de la boda. La petición de mano formalizaba el noviazgo y a partir de ese momento los novios ya podían entrar en casa e incluso participar en las labores domésticas.


Carmen de Mingo (mi madre), poco después de casarse

La mujer que se pretendía casar debía aportar una dote o patrimonio al nuevo hogar, que era administrada por el marido, aunque no se podía gastar sin el consentimiento de la esposa. Cuando la dote tenía cierta importancia era normal hacer entre las familias un contrato previo al matrimonio, para poder recuperarla en caso de viudedad sin hijos o por nuevo matrimonio del marido.


Boda de Mesa y Luisa de Casín

La mujer también aportaba el ajuar, que consistía en el conjunto de ropas, muebles, cubertería, etc., con el que se nutrían para empezar a vestir el nuevo hogar. Las familias con recursos económicos encargaban también para sus hijas mantelerías, sábanas, toallas y camisones, todo ello bordado y con encajes, que se exponían en la casa de la novia junto con los regalos y el vestido de boda.


Boda de Amelia y Delfín. Los Padrinos Manolo de Alguerdo
y Celia de Chiquito

Durante los tres domingos anteriores a la boda se daban las proclamas o amonestaciones, que era un requisito de la Iglesia para celebrar el matrimonio, y saber si alguno de los futuros contrayentes ya estaba casado, en las que el cura durante la misa decía el nombre y el pueblo de los novios que pretendían casarse.


Juventud de Moal durante el banquete de boda

Las invitaciones de boda llegaron a Moal en 1969, año en el que hubo varios enlaces. Con anterioridad a esa fecha sólo hacían invitaciones las clases acomodadas, por lo que se invitaba de viva voz.


Boda de Isabel y Emilio. Los padrinos Fernando y Luisa

La ceremonia religiosa solía tener lugar a las doce y las novias de Moal se tenían que desplazar a Vega de Rengos, donde se encuentra la parroquia. Antes o después de la boda, según épocas, seguía la formalización del matrimonio civil en el juzgado de Cangas del Narcea.


Camareros improvisados de boda en Moal

La comida se celebraba en casa de la novia o en el local del pueblo que mejores condiciones reuniese. Una vez acondicionado el espacio, se ultimaban los preparativos: se buscaba a la cocinera, se miraba quién podía hacer de camarero, se contrataba la música, etc. En Moal las celebraciones en los restaurantes no llegaron hasta finales de 1960. Las bodas de los "muirazos", que en esta comarca suroccidental asturiana son los varones primogénitos herederos de la hacienda familiar, se destacaban del resto de las bodas en que la comida se celebraba en casa de la novia, pero luego había también cena en la casa del novio, a la cual se tenían que desplazar los invitados, cuando éste era de otro pueblo, en caballerías y carros, hasta que a mediados de siglo llegaron los autocares.


Cocinera y camareras durante la boda de Luisa de Casín

El viaje de novios no era frecuente y los pocos que viajaban visitaban como mucho Oviedo o iban a casa de algún familiar, generalmente en Madrid. La luna de miel se empezó a generalizar en los años 70.

El traje de novia también ha sufrido transformaciones a lo largo del tiempo, especialmente en su color. La novia usaba el mejor vestido para la ocasión, que además era de uso exclusivo y único. En las primeras décadas del siglo XX era normal usar los vestidos tradicionales de la zona, predominando los de color negro. Es a partir de los años 60 cuando el color blanco adquiere el protagonismo del que ha gozado hasta nuestros días.


Boda de Nides de Pepito y Manuela

El matrimonio actualmente está teniendo una gran evolución. Los matrimonios eclesiásticos están experimentando una gran disminución, mientras aumentan las uniones civiles, bien a través del juzgado o de los ayuntamientos y especialmente las parejas de hecho. Por último decir, que en julio del 2005 se reformó el Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo.

viernes, 27 de junio de 2008

Junta Gestora del Monte de Moal

El monte de Moal, desde que fue comprado por los vecinos a principios del siglo XX al Conde de Toreno, le fue asignada una figura legal denominada pro-indiviso, en la que para tomar una decisión es necesaria la conformidad de todos los propietarios. Este hecho conlleva una serie de trabas que los vecinos están intentando mitigar y para tal fin, y tras varias reuniones, el pasado día 28 de mayo de 2008 se constituyó en Moal la Junta Gestora del Monte de Moal, que se regirá por unos Estatutos propios y por la Disposición Adicional Décima de la Ley de Montes.


Diversidad de paisaje en el monte de Moal

La Junta Gestora tendrá los siguientes fines concretos:

-Representar, gestionar y defender los intereses de todos los propietarios.
-Ser cauce de opinión y participación.
-Mejorar la formación relativa a la producción del monte e informar de todas las noticias, subvenciones y novedades de interés.
-Fomentar la cooperación con otras entidades en las que concurran los mismos fines.
-Analizar los problemas comunes de los propietarios y buscar soluciones rápidas y eficaces.
-Potenciar y valorizar el monte.



Mejorar la producción del monte es uno de los fines
(Repoblación del Paramio)

Podrán pertenecer a la Junta Gestora aquellas personas que ostenten la condición de propietarios, de al menos, una parte pro-indiviso del monte de Moal y que soliciten su ingreso en la Junta Gestora de forma escrita y aportando la documentación que acredite la condición de propietario.

La Asamblea General será el órgano de gobierno supremo de la Junta Gestora y estará compuesta por todos los propietarios miembros de la misma. Contará con una Presidencia, una Vicepresidencia, una Secretaría y una Tesorería.


Monte de Panzaleichas

El Presidente tiene como función primordial la representación de la Junta Gestora, suscribiendo contratos, otorgando poderes y actuando en su nombre ante Juzgados y Tribunales. Igualmente es misión suya convocar y presidir la Asamblea General y visar con su firma las Actas de las Asambleas.


Monte de Las Azureras

El Vicepresidente sustituye al Presidente en caso de enfermedad, ausencia o imposibilidad y le auxilia o representa por delegación del mismo.

El Secretario es quien levanta las correspondientes actas y les da validez con su firma, además tiene la misión de custodiar los libros y documentos, así como la organización burocrática y administrativa.

Por último, el Tesorero es la persona encargada de recaudar y administrar los fondos, ejecutar los pagos, llevar la contabilidad y custodiar los justificantes de gastos e ingresos y elaborar el balance de cuentas.


Variedad arbórea

Los estatutos recogen el derecho de tanteo y retracto, con lo que en caso de venta de alguna de las participaciones del monte, por parte de alguno de los propietarios, tendrán los demás copropietarios derecho de adquisición preferente sobre las mismas, bien ejercitando el derecho de tanteo sobre la participación que se pretende vender, bien ejercitando el derecho de retracto con sujeción a lo dispuesto en el Código Civil.

Por último, decir que la Junta Gestora sólo se disolverá por imperativo legal o ante la solicitud del 85 % de las participaciones de la Junta Gestora y que en todo lo no previsto en los Estatutos será de aplicación lo dispuesto en la Ley de Montes y resto del ordenamiento jurídico español.


Desarrollo sostenible del monte
(Valle de Prado Nuevo)

Desear que en esta nueva etapa que se abre con la constitución de la Junta Gestora, se cumpla con los objetivos que se han marcado y además aporte un desarrollo sostenible que traiga consigo bienestar económico y social para los vecinos de Moal que tienen propiedad en el monte.

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