lunes, 9 de marzo de 2009

Recuerdos de una visita a Muniellos

Por invitación del autor de este Diario voy a contar mis recuerdos de una visita al monte de Muniellos. Estuvimos, mi mujer y otra pareja de amigos, el 23 y 24 de junio de 2007.


Vista de Oballo, con alguna casa de Moal en el valle

Buscamos alojamiento en Moal con la intención de no tener que desplazarnos en coche para empezar a caminar por la mañana y, sobre todo, disfrutar del día sin prisa al volver. A través de la web fuentesdelnarcea.org encontré Casa Xuaquín.

Llegamos el viernes por la tarde y nos recibió la dueña, Isabel. La casa era muy confortable y bien acondicionada. Aunque lo mejor fueron los desayunos, abundantes y con pan y miel un día, y al siguiente frisuelos.


Interior de Muniellos

He de decir que los cuatro caminantes ya conociamos la ruta pues la habíamos hecho una vez hacía unos 6 años. Esta vez optamos por hacerla en sentido inverso al recorrido anterior y que, por lo que nos dijo la guarda de Tablizas, es el habitual y el que ellos aconsejan a los visitantes. Es decir subimos por el centro del valle, por donde baja el río, hasta las lagunas, y regresamos por la falda del monte que vierte a la margen izquierda del río, o sea, la que nos quedaba a la derecha al subir. Para quienes no lo conozcan decir que sólo hay estos senderos, que forman el circuito o ruta.

El bosque estaba verde y espeso. La sensación es la de estar en una selva inmensa. A mi la subida hasta la laguna de la Isla se me hizo corta o más bien no se me hizo larga. Según mis notas empezamos a caminar a las 9 y media, llegamos al cruce del Piélago a las 2 horas, y en otra media hora al pie de la Laguna de Isla. Sin embargo la vuelta se me hizo muy larga. La culpa la tienen las vallinas, que ya nos habían dicho que eran más que días tiene el año. No son tantas como exagera el dicho, pero son pliegues del terreno que alargan el recorrido, entrando y saliendo constantemente. Además hay una tramo de bajada pedregoso y malo de andar. Total que tardamos casi 4 horas en volver a Tablizas.



Laguna de La Isla

Dentro del monte no hay vistas, salvo en el sendero por la falda, en que a veces hay algún claro que nos permite asomar la cabeza como si fuese una ventana para ver dónde estamos. Donde sí hay vistas magníficas es encima de la laguna de la Isla. Merece la pena subir a esa terraza natural de piedra y comer y descansar allí, a la sombra si el sol pica, y con el monte perdiéndose en el horizonte y la laguna a los pies. Yo diría que es absolutamente imprescindible hacerlo. Y lo digo porque en nuestra anterior visita, habiendo subido por la falda, llegamos tan cansados a la laguna que comimos en su orilla, sin dar un paso más arriba. Y no hay comparación entre ambas experiencias.


Laguna Honda

Comprenderéis ahora por qué el recorrido aconsejado y habitual es el inverso al que hicimos ese día: mejor hacer primero el tramo más duro, cuando la gente está más fresca. En fin, si tuviese que recomendar a alguien el recorrido más placentero y menos costoso, sin duda, le diría que llegar a encima de la Laguna de la Isla, subiendo y bajando por el valle.

El día, víspera de San Juan, fue espléndio, cielo azul y sol. Por la noche, después de cenar, Isabel nos dijo que había foguera. Y allí estuvimos en una plaza a la orilla del río.


Pico del Connio

El domingo 24, de nuevo buen día. El azul del cielo en estas tierras me resultó llamativo, pues me pareció mucho más limpio, más brillante, que el de los mejores días en la zona central de Asturias. Supongo que será por la contaminación, que es mucho menor.


Muniellos y pradón de Moal

Este día, dado que había que regresar a casa por la tarde, recorrimos un poco los alrededores. Dolores en los pies desaconsejaron la ruta del Montecín, así que tiramos al puerto del Connio, en coche claro. Queríamos divisar el panorama y nos pusimos a caminar por la pista que a la derecha sube al alto del Chano la Piedra. En ese momento un guarda bajaba y nos informó de que estaba prohibido por ser terreno de la Reserva de Muniellos. Nos estaba aplicando esa absurda normativa de los planes rectores asturianos que prohibe caminar, supongo que por su grave impacto ambiental sobre el entorno. En este caso el absurdo era delirante, pues no hay bosque, es terreno despejado, y el guarda acababa de bajar en su vehículo por el mismo sitio. Como alternativa para tener vistas del entorno nos señaló un camino que un poco más abajo del puerto, en dirección a Moal, salía a la izquierda. El camino resultó ser un antiguo cortafuegos o pista cubierto de un matorral que nos llegaba a la cabeza, con lo que no hubo forma de asomarla a ningún sitio para ver algo. Así que seguimos bajando y entramos por la siguiente pista a la misma mano. Dimos un pequeño paseo por ella, con el pueblo de Oballo a nuetros pies, hasta que en medio apareció un perro pastoreando cabras que nos invitó a dar la vuelta. No obstante pudimos atisbar un valle fragoso y salvaje, que, según el mapa de Calecha, es el del río Cabreiro.


Peneo del Cabreiro

Por último bajamos a conocer el centro de interpretación, que nos gustó mucho. Sobre todo el mirador del pico Luis, que es magnífico. Y está cerrado lo que nos pareció una gran idea, pues las inclemencias meteorológicas no te fastidian, como suele ser habitual en los miradores.



El grupo delante del Centro de Interpretación.

En resumen, diría que el paisaje de esta parte de Asturias nos choca porque es muy distinto al de la zona central y oriental, que es la que más conocemos. En las montañas no hay caliza, y esa falta de roca a la vista, da una sensación de uniformidad, de suavidad, de accesibilidad, de falta de misterio. Una sensación engañosa, que adviertes en cuanto pones el pie en tierra.

Jorge González es un asturiano de la Cuenca del Nalón, residente en Cantabria, que hace unas semanas contactó conmigo via e-mail. Desde entonces mantenemos una relación fluida, en la que hemos intercambiado opiniones sobre el suroccidente asturiano. De esta zona sólo conocía hasta hace muy poco tiempo Tineo y Pola de Allande, por visitarlas en una ocasión. Cangas le resultaba tierra remota, máxime cuando una tía política le hablaba como de un lugar lejano y desconocido.

Pasado el tiempo, Jorge visitó Muniellos sin saber casi dónde quedaba y el año pasado repitió de nuevo. Las impresiones que sacó de su visita a la zona, así como las fotografías, son las que aquí nos deja reflejadas. Unas impresiones que por ser de álguien forastero, que no tiene ningúna vinculación familiar y que no tiene que vender el producto, me parecen todavía mucho más interesantes.

8 comentarios:

Suso degaña dijo...

Enhorabuena por la experiencia en Muniel.los, no todo el mundo lo sabe apreciar, la gente espera encontrarse osos y urogallos por el camino y Muniel.los es mucho mas que eso.

Plataforma para el Desarrollo y Difusión del Alto Sil dijo...

Conozco personalmente a Jorge, y admiro su capacidad para entender el monte de otra manera a como lo hace un montañero habitual. Sin más objetivo que la exploración y el conocimiento. Si algún día me hace caso y publica un blog con sus extensas experiencias, descubriríamos toda su capacidad real.

Lo siento, Jorge. Soy un plomo

Anónimo dijo...

Un relato muy interesante Jorge: Con tus fotos expléndidas, (por cierto muy bien colocadas), nos haces ver la inmensidad de la montaña y por extensión de la naturaleza en estado salvaje.
Muniellos es imponente, a mí me da mucho respeto, incluso podría decir que tanto bosque frondoso me marea un poco, es la naturaleza en bruto, libre de contaminación y de turistas paseantes, la visita tal y como la cuentas es ya para montañeros avezados.
Me ha gustado mucho.

Anónimo dijo...

El comentario anterior como anónimo es mio.

Jose de Mingo dijo...

Gracias a la persona anónima que nos deja el comentario, pues refleja muy bien el artículo de Jorge. La pena es el mensaje tan "esclarecedor", de su segundo comentario.

No me interprete mal, no es una crítica, es que algunas veces tenemos días que......

Espero que se anime y que al final nos descubra de quién se trata, aportándonos un nuevo comentario.

Maxi dijo...

Decir que no es un dicho que haya más "Vallinas" que días tiene el año, lo que pasa es que Jorge sólo recorrió la ruta de las lagunas. Existen varios valles (Refuexo,Bisnuevo la Zreizal,...) y vallinas más que están fuera del recorrido turístico de Muniellos. No obstante, una descripción muy bonita de la caminata.

Moal dijo...

Un relato muy ameno e interesante el que nos ofrece Jorge. No queda claro si estuvo en las cuatro lagunas, pero es cierto que la vista que se divisa por encima de la Isla es muy guapa y desde allí se aprecia muy bien la inmensidad de Muniellos.

Las vistas que ofrece la carretera del Connio, también son inmejorables en determinados puntos.

Magnífico el reportaje fotográfico.

Jose de Mingo dijo...

Muchas gracias a todos los que habéis dejado vuestro comentario y, especialmente, a Jorge por haber querido compartir con todos nosotros sus recuerdos de Muniellos.

Jorge tiene este blog abierto para cuanto desee, y espero y confio en seguir contando con sus aportaciones.

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